En el 2009, Angela Hurtado y David Araya, recién graduados de la universidad, conversaban acerca de su futuro. Querían marcar la diferencia en las vidas de jóvenes como ellos. Escribieron sus ideas a la ligera en una servilleta amarilla. Querían ayudar a sus compañeros a que se graduaran de la secundaria y fueran a la universidad. Por experiencia, conocían los estereotipos y dificultades que enfrentan los estudiantes hispanos de secundaria y cómo superarlos. Conocían además los recursos que necesitaban para causar un impacto positivo en sus comunidades. Hope, una empresa sin fines de lucro surgió a raíz de las ideas escritas en la servilleta amarilla.
En el 2009, Angela Hurtado y David Araya, recién graduados de la universidad, conversaban acerca de su futuro. Querían marcar la diferencia en las vidas de jóvenes como ellos. Escribieron sus ideas a la ligera en una servilleta amarilla.
Querían ayudar a sus compañeros a que se graduaran de la secundaria y fueran a la universidad. Por experiencia, conocían los estereotipos y dificultades que enfrentan los estudiantes hispanos de secundaria y cómo superarlos. Conocían además los recursos que necesitaban para causar un impacto positivo en sus comunidades. Hope, una empresa sin fines de lucro surgió a raíz de las ideas escritas en la servilleta amarilla.